Quilt no tiene cronómetro, ni rival, ni forma de perder, así que «guía de estrategia» suena a expresión equivocada. Pero las puntuaciones que hace una pareja en el mismo tablero van de unos 215 a bastante más de 500, y como lo construimos nosotros podemos decirte exactamente de dónde sale esa diferencia. No es cuidado. Son unas cuatro costumbres.
Puntuar al cuadrado hace que unir gane a empezar, y por mucho
Cada zona conectada de un color puntúa su tamaño al cuadrado. Seis fichas en una zona valen treinta y seis; seis fichas dispersas valen seis. La consecuencia es que las jugadas valen más según avanza la partida: unir dos zonas de cuatro convierte 16 + 16 en 64, así que esa única ficha vale 32 puntos, mientras que abrir una zona nueva en otro sitio vale 1.
Un tablero perfecto —cada color en un solo bloque de dieciocho— puntuaría 648. Ninguna pareja llega ahí con la regla de colocación, y para eso está exactamente la regla.
Tu jugada de verdad es la cruz que dejas detrás
Tienes que jugar en la misma fila o columna que la última ficha que colocó cualquiera de los dos, así que cada ficha que pones elige el menú entero de tu pareja para su turno. Puntuar bien para ti dejándole una fila sin nada suyo es la forma más común de que una colcha acabe en los trescientos y poco.
Por eso dejar un hueco al lado de tu propia zona no es un desperdicio: es una invitación para que tu pareja vuelva contigo más tarde, y no podrá aceptarla si esa fila ya está llena.
Lo deciden las costumbres, no los errores
Lo medimos antes de escribir una línea del juego. Una colocación descuidada cuesta alrededor del 1,7% de la puntuación final, mientras que una sola ficha es el 2,8% de toda la partida: ninguna jugada concreta puede arruinar una colcha. Una pareja descuidada, en cambio, cuesta cerca del 25%.
Esos dos números son el carácter del juego: nada de lo que hagas es ruinoso, y todo lo que hagas suma. Por eso no hay botón de deshacer y por eso no hace falta.
Qué te está diciendo tu puntuación
Los nombres de la pantalla final no son adjetivos que le gustaran a alguien: son jugadores medidos. Una pareja que coloca al azar puntúa 215, que es exactamente donde empieza PATCHY. Una pareja que siempre construye junto a su color puntúa 388. Una pareja que de verdad busca puntúa 524, y MASTERWORK empieza en 520.
Así que si vuestras colchas se quedan en los trescientos y poco, estáis jugando la regla codiciosa, y el arreglo no es tener más cuidado: es unir zonas en lugar de empezarlas, y pensar en la cruz que dejáis.
El final es donde se pierden los puntos
Al final la cruz legal se acorta y las decisiones se afilan. Intenta llegar ahí con tus zonas ya tocándose y no con agujeros ordenados por rellenar. Una ficha aislada vale un punto durante el resto de la partida y no hay forma de rescatarla, así que merece un momento de reflexión antes de crear una.
Jugar en solitario
Solo, colocas los dos colores por turnos, y la regla de fila o columna se convierte en un ritmo más que en una negociación: puedes preparar dos jugadas por delante de una forma que una pareja no puede. Es la manera más rápida de ver qué le hace la regla al tablero, y tu mejor marca se guarda entre visitas.
La versión corta
- Unir dos zonas de cuatro vale 32 puntos. Empezar una nueva vale 1.
- Pregúntate qué fila y qué columna le estás entregando a tu pareja: es su única elección.
- Un hueco junto a tu zona es una invitación, no un desperdicio.
- Nunca aísles una ficha. Se queda valiendo un punto para siempre.
- Las parejas al azar hacen 215, las codiciosas 388 y las que piensan 524. Con 320 estáis siendo codiciosos.
- Llegad al final tocándoos, no ordenados.
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